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Efectos
Negativos son ahora el combustible de su crecimiento - The New York
Times - VOLOGDA, Rusia.- No mire
ahora, dice Viktor Perukhov, pero esa economía rusa que el
mundo echó en un saco roto hace dos años está
regresando rápidamente a la vista. Ciertamente está
en lo cierto en cuanto a la parte de la velocidad. En el interior
de un edificio de estuco descarapelándose, color salmón,
y cerca del centro de este poblado que normalmente es apacible,
Petukhov, el director de la Empresa Textiles Volodga, estaba examinando
hace poco el éxito atronador que ha producido. En torno suyo,
100 telares mecánicos operaban produciendo un traqueteo ensordecedor,
escupiendo kilómetros de lino sobre carretes del tamaño
de un eje del tambor de un automóvil.
Por encima, aspersores silbantes que lanzaban agua formaban una
bruma densa que persistía por toda la habitación como
el humo del cigarrilo en una taberna."¡Todos tienen que
estar limpios! ¡Hay afanadoras por todas partes!", gritó
Petukhov. "¡Si se dejan restos de suciedad, se afectará
la calidad del producto!". Posteriormente, tomando un café
turco en su oficina, dijo que las ventas de lino habían crecido
en 50% durante el año pasado y que aumentarían otra
tercera parte aproximadamente en este año. Y esto viniendo
de una empresa que estaba en bancarrota y a la deriva apenas hace
cuatro años.
"Hay crecimiento por doquier", aseguró. "Todo
lo que necesitamos ahora es estabilidad y un gobierno que se muestre
comprensivo hacia los problemas". Este es el secreto no tan
conocido: el desplome de 1998, el sobrecalentamiento que barrió
con la clase media de Rusia y convirtió al Kremlin en un
moroso a nivel mundial, ya terminó. Sus consecuencias devastadoras
-un rublo sumamente devaluado; la desaparición de bienes
importados; un gobierno aislado de adictivos préstamos extranjeros-
resultaron ser combustible para una economía que sencillamente
se había quedado sin combustible. Un panorama plagado de
quiebras hace dos años empieza a rendir cientos de retoños
de Textiles Volodga.El interrogante es si el regreso es real y va
a cobrar fuerza, o si perderá impulso. El Kremlin lo considera
real, aunque un tanto endeble, y las cifras parecen promisorias.

CIFRAS ALENTADORAS
La producción industrial en Abril fue de 10.3% superior a
la de 1999 del mismo periodo. Las exportaciones rusas se incrementaron
en 50%. El salario promedio de los trabajadores (apenas el equivalente
a US$73 mensuales) sin embargo aumentó 7% en Marzo respecto
del año pasado.
Empresas y el gobierno han empezado a pagarle a los trabajadores
los meses e incluso años de sueldos atrasados que les adeudan.
Se espera que la inflación para este año sea la tercera
parte de la vista en 1999. La inversión en equipamiento nuevo
y edificios está creciendo por primera vez en un decenio.
Lo más promisorio es que, actualmente, el presupuesto de
Rusia muestra un superávit primario -esto es, tiene dinero
sobrante después del gasto interno para solventar una parte
de su deuda externa. En Washington, el asesor económico del
presidente ruso, Vladimir Putin, le dijo al presidente Clinton en
Mayo que el Kremlin ya no necesita asegurar nuevos préstamos
extranjeros sólo para saldar sus préstamos anteriores.
Putin ahora está anunciando la buena nueva personalmente,
como en Abril, cuando dio a conocer un incremento por encima de
lo esperado en el crecimiento económico durante el primer
trimestre. "Conforme nuestras normas rusas en tiempos recientes",
hizo alarde, "no sólo es estable y positivo. Es un crecimiento
enorme", advierte, y los expertos se muestran de acuerdo, que
no puede sobrevivir sin reformas económicas básicas.
Ya propuso extensos intercambios en los impuestos, incluyendo un
ingreso sobre la renta moderado y recortes a los impuestos corporativos.
Promete anunciar cambios igualmente abarcantes en Junio. Si se convierten
en ley, dicen sus asesores, la economía de Rusia debe crecer
en casi 5% anualmente -y la inflación debería caer
constantemente- hasta donde se puede ver.
No obstante, otros pronosticadores destacados del gobierno se muestran
menos seguros. Están de acuerdo en que la economía
de Rusia está cosechando los frutos de la crisis del 98.
El problema, aseguran, es que dicho fruto ha sido explotado ahora
más o menos, y hay poco con qué ocupar su sitio.
"En la segunda parte del año, las influencias positivas
se habrá terminado en su mayoría", dijo Alexander
Frenkel, el pronosticador en jefe de macroeconomía en el
Instituto de Economía de la Academia de Ciencias de Rusia.
"y la influencia de factores negativos (como un bajo nivel
de inversión; una crisis en los pagos a la deuda externa;
un bajo nivel de vida) pudieran influir significativamente sobre
el crecimiento económico".
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